Aunque parezca asombroso, estoy viendo la última final olímpica de baloncesto masculino que jugó España, fue en Los Angeles 84, y por ahora, aún en la primera parte, estamos haciendo un partido bastante serio, aunque ya EEUU se va poco a poco en el marcador.
A pesar de ser conocedor del resultado del partido, veo ilusionado a jugadores de mi juventud, como a Corbalán, Romay, Epi, Iturriaga y Fernando Martín y, como no, en el bando contrario, al grandísimo Michael Jordan, y apenas noto diferencias, tan sólo en las equipaciones de los jugadores y las vestimentas del público, y en alguna que otra gafa que me indica que no son muy actuales que digamos; pero la lucha, la entrega y las ganas de ganar a EEUU veo que vienen desde antaño.
Mañana, 24 de Agosto de 2008, España repite final olímpica y rival. Es inevitable recordar el partido de la primera fase, y la diferencia entre ambos equipos, pero esto es una final y estoy seguro que la selección guarda un as en la manga, pero cuando hoy mismo he leído la noticia de que Calderón es baja… me da un poco que pensar, pensar que sin él todo es un poco más complicado, pero quizá sea la hora de Ricky, de asombrar frente al mejor equipo posible, y porqué no, de Raúl López, un base en el que confío mucho, desde su primera etapa en el Real Madrid.
Es hora de demostrar que somos mejor “equipo”, y esa es la realidad, nos superan claramente jugador por jugador, cualquiera puede ser desequilibrante en un partido, unos jugadorazos, pero esto me recuerda al Real Madrid de fútbol, el de los galácticos, y que algunas veces se estamparon contra equipos inferiores pero mejores como bloque, y ahí radica mi esperanza.
No hay que olvidar que somos los campeones del mundo, y si no se logra el oro, hay que dejar el pabellón bien alto, porque como dice un eslogan publicitario totalmente acertado, “ser español no es una excusa, es una responsabilidad”.
Creo que mañana es hora de bajarle los humos a los americanos, es una buena oportunidad, y espero que no pase de esta. Confío plenamente en nuestra victoria, y yo seré uno de los millones de españoles que madrugará para ver ganar a la selección de baloncesto la medalla de oro.


