De vuelta…
Por el título parece que volviese de un periodo de vacaciones, pero no es así, pero sí de reflexión, aunque los resultados aún no los vislumbro.
Durante este mes que he dejado de escribir, se han sucedido acontecimientos en mi vida diaria, pero no el que más deseo, pero los hay.
Actualmente me encuentro ocupado en menesteres que espero que me ayuden a mi formación profesional, o por lo menos para ocupar el tiempo y aparcar la difícil tarea de darle vueltas a la cabeza, tarea de la que me confieso fanático. Me he enrolado en un curso de FPO, titulado “Auxiliar en Diseño Gráfico”, cuya duración es de unas 604 horas aprox. y que me mantiene ocupado todos los días de 4 a 9 de la tarde.
Por otro lado, estoy probando la experiencia de la teleformación, es decir, cursos a través de la red, en mi caso ambos son de inglés, ya que últimamente me ha dado por ahí.
Y ya por último, y continúando con el tema del inglés, me ha sido concedida una beca, denominada “Curso de Inmersión Lingüística en lengua inglesa” por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Mi próximo destino será A Coruña, con fecha del 26-30 de Enero. La beca consiste en un curso de inglés durante esos cinco días, unas 40 horas. Esto incluye el alojamiento en una residencia, pensión completa y la subvención del curso, tan sólo debo de pagarme el viaje de ida y vuelta, y claro está, las juergas que me voy a correr por allí, jeje.
Por lo demás… sigo sin trabajo, y la verdad, no tengo motivos para ilusionarme, porque apenas veo oportunidades.
Siento mucho haberos dejado este mes así, pero lo necesitaba, necesitaba aislarme un poco de todo, y dedicarme tiempo, sobre todo a mí, pero también a reencontrame con viejas amistades que nunca cambiarán (por suerte) y cuyo reencuentro me congratula enormemente.
Han sucedido muchas noticias y sucesos de lss que me apetecía escribir, pero no me sentía preparado aún para ello, quizá por inseguridad.
Ahora he vuelto, y espero que sea para quedarme.
“Proyectos webs en los que he participado”
En un par de días estaré de vacaciones, el uno de agosto. Entonces se me ocurre mirar hacia atrás, y mirar todo lo recorrido en mi trabajo, en Grupo Trevenque Kaplan, y la verdad que ha sido bueno, muy bueno. Empecé el 23 de Marzo de este mismo año, lógicamente en período de prácticas, y la verdad que me encuentro muy cómodo en este empresa y rodeado de tal equipo, del que estoy orgulloso de ser miembro.
Los comienzos, como todos, fueron algo complicados, entre otras cosas porque tenía que aprender a marchas forzadas, para empezar a ejercer la labor para la que he sido destinado en este departamento, y todo se hace más difícil cuando ves que tienes que estar a la altura, o por lo menos intentarlo, de gente tan cualificada y profesional como la que he encontrado en Weblive.
En este tiempo he hecho un poco de todo, desde introducir datos e imágenes en distintas webs, retoques de algunas tarjetas de visita, validaciones de webs, comprobación de distintas webs en Firefox 3 e Internet Explorer 8 Beta …
Estos cuatro meses y poco me han servido para darme cuenta de la importancia y la dependencia de un trabajo y de sus condiciones, de la satisfacción consigo mismo y con el grupo de personas que te rodea, de lo que aprendes día tras día.
Aún me quedan algo menos de dos meses, para que me den la buena nueva o para que me den, lógicamente mi deseo ya lo sabéis, pero si no fuera así, me iré contento de haber compartido este tiempo con gente tan preparada y de todo lo aprendido aquí.
Para finalizar, os voy a presentar algunos de los trabajos en los que he intervenido, en unos lo habré hecho más en profundidad que en otros, incluso en varias ocasiones. Pero claro está que todo el mérito de las webs que pasan por las manos de Trevenque es de ellos, yo tan sólo pongo mi granito de arena.
“Los superhéroes de mi infancia”
Este es un post sacado de la manga, y la verdad que un poco freaky, pero a mí es algo que desde pequeño me ha gustado mucho, y ahora, con unos pocos más de años, sigue encandilándome como el primer día, entre otras cosas, porque ahora más que nunca valoras “aquellos maravillosos años” (serie que también seguía J) y todo lo que ahora te haga recordar ese bonito tiempo, pues, yo digo: bienvenido sea!!
Quien no se ha postrado en el sofá durante horas un sábado a las 7 de la mañana para ver todos los dibujos animados posibles, quién no se levantaba con toda la ilusión del mundo de seguir un episodio más, de no perderte ni uno, hasta los repetidos, ¿quién es ese? Creo que no hay nadie.
Recuerdo como los nervios me recorrían cuando acababa un episodio, siempre en el momento más interesante, y eso te enganchaba más y más, y a la mañana siguiente, antes de que se hiciera de día, ya estaba frente a la televisión, para ver si Spiderman escapaba de las garras del Joker y conseguía vencerlo, para ver si Superman salvaba a Lois Lane de cualquier peligro que la acechara, sobre todo, de Lex Luthor; para ver al increíble Hulk como se enfadaba y destrozaba todo a su paso, para ver a los Cuatro Fantásticos juntos luchando contra el mal, a los X-Men, al Capitán América, Hellboy, Ironman, en fin, para ver cualquier dibujo animado que te hiciese recordar quién eras, un niño.
No paraba de soñar que tenía poderes, que podía volar, que tenía una fuerza sobrehumana, que podía subir enormes rascacielos con un hilito de tela de araña, que tenía el batmóvil aparcado en la puerta de casa. Cada uno de estos detalles te devolvía la ilusión para afrontar otra maratoniana mañana frente al televisor, y cuando llegaba el lunes, maldito lunes pensabas, cinco días tengo que esperar para seguir soñando.
Todo esto me viene a la cabeza cuando veo en cartelera Hulk, Batman, Spiderman, Ironman, todas esas entregas que los últimos años está lanzando la industria cinematográfica, unas siendo éxito de taquilla y otras quizá no tanto, pero desde un humilde pueblecito de Granada llamado Benalúa, un chico de 24 años da la gracias por hacerle remoderar viejos tiempos, y por cierto, muy buenos, en los que aún no conocía el significado de la palabra “responsabilidad”, en la que todo lo que le preocupaba era ver sus superhéroes favoritos y pasar el día jugando. Ahora, un poco más crecidito, me siento un poco más niño, vuelvo a sentir el viento y vuelvo a tener el suficiente silencio a mi alrededor para escuchar su susurro, que me confiesa muchos secretos que quizá no necesitaría saber.
Aunque no lo creáis, me ha dado tiempo a ver evolucionar, por ejemplo, a Batman, me resulta sorprendente recordar aquella serie en la que aparecían Batman y Robin, rodeados de bocadillos como splash!!, oohh!!, cada vez que golpeaban a los malhechores, seguido de una música rinbonbante que incitaba y fomentaba un ritmo trepidante. Desde esa serie hasta el último estreno de cine, he visto como Batman era interpretado por muchos actores, unos con más suerte que otros, pero la esencia es la misma, la chispa es la misma.
No olvidaré nunca las melodías de sus canciones, los colores de sus trajes o de su piel, sus superpoderes, su afán de proteger el mundo, y como no, todo el tiempo que he pasado junto a ellos, todas las ilusiones que me han hecho vivir y, ahora, recordar.
“El día que nunca debió existir”
El día que nunca esperaba que llegase lo hizo, tan puntual como todos los del año, domingo 29 de junio, no fue un bonito día, en absoluto, si pudiera lo eliminaba del calendario para siempre, como una leyenda urbana que diría algo como: “el día que todo el mundo sabe que existe pero que nadie sabe dónde fue”.
Dentro de mí algo me decía que la despedida había empezado un poco antes de ese día, incluso alguna semana antes, y cada noche que pasaba durmiendo junto a ella sabía que la tenía que abrazarla más y más fuerte, como si metafóricamente, eso hiciese que no se fuese nunca de mi lado.
Ese día todo era muy raro, la luz del sol no me parecía la misma, el aire estaba un poco más pesado de lo normal y algo dentro de mí empezaba a arder poco a poco, pero a cada minuto la llama se agrandaba, avivada por la llegada del momento del adiós. Cada minuto dolía un poco más que el anterior, y así uno tras otro, parecían volar como aves recién liberadas de su eterna prisión, todo parecía esfumarse…
Aquél día fue horrible, pero me di cuenta de muchos sentimientos que vivían ahondados en algún lugar recóndito en el interior de las cavernas de mi alma, como enterrados y convertidos en cenizas, pero así como el Fénix, por desgracia, surgieron de nuevo y vieron la luz, los sentimientos son la añoranza, el anhelo, la rabia, la desesperación, la agonía, las inmensas ganas de llorar … una mezcla un poco rara de definir.
Lo bueno de todo esto es que si estos han salido libres, los buenos también junto con ellos. Se que han vuelto, esos que creía muertos inclusive, todos esos que hace aflorar una personita que tiene la llave que los suelta, esa personita tiene la llave de mi corazón, de mi alma, de mi felicidad, de mi alegría y de mi sonrisa.
A pesar de que ahora no es mi mejor momento personal por su lejanía, me alegra comprobar una vez más lo que siento por ella, todo lo que ha vuelta a despertar en mí, cuando sinceramente, lo creía imposible, y puedo gritar a los cuatro vientos: ¡¡¡¡ estoy enamorado!!!!! porque es lo que siento, y no soy tan cobarde como para huir hasta de mis propios sentimientos. Ahora llega el momento de demostrarlo, algo que realmente me gusta, porque mi mente no para de maquinar cómo y cuando, y la verdad que eso me ilusiona un montón, porque tan sólo pretendo que estés cada día más convencida de que estar conmigo merece mucho la pena, porque se que contigo a mi lado puedo ser mucho mejor persona o por lo menos corregir muchos de mis errores, que son bastantes.
Esto no tiene una evolución favorable como las enfermedades, un día puedo verlo todo de color de rosa, levantarme con el pie derecho y ser la persona más optimista del mundo (rara vez diría yo) y otro levantarme creyendo que en cualquier momento la tierra me va a tragar y que todo es un poco más oscuro a cada segundo, a pesar de todo ello hay que seguir adelante.
La personita a la que va dirigida todo esto sabe con certeza que es ella la destinataria de estas palabras, la destinataria de todos mis sentimientos y la causa de mis lágrimas, tanto las de alegría como las de tristeza.
Soy consciente de que este primer escrito no es muy bueno, o no está a la altura de algunos otros, pero no todo sale como quiere uno, y muy a mi pesar he decidido publicar este, porque lo importante no es como empieza, sino como acaba.
Me llamo Juan José Álvarez Martínez, aunque la gente que me conoce lo hace por “Juanjo”. Actualmente tengo 24 años y estoy trabajando como becario en Grupo Trevenque Kaplan (Granada) en el departamento Weblive como gestor de contenidos webs. Soy Licenciado en Publicidad y RRPP por la Universidad de Málaga, de la promoción 2003-2007 y como formación complementaria poseo un Master en Diseño Gráfico, impartido por Academia Gauss Multimedia (Málaga), además de numerosos congresos y cursos.
Mi trayectoria profesional postlicenciado, se limita a dos meses como diseñador gráfico y maquetador de la revista mensual gratuita “Comarca” de Guadix, editada por completo por Nadia Servicios Inmobiliarios (Benalúa -Granada-).
Tras superar el mero trámite de la selectividad decidí, apresuradamente, estudiar en la Universidad de Granada, específicamente LADE (Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas); duré poco la verdad, porque estando sentado en aquellas sillas infinitas e incómodas comprendí que lo mío no era pasarme años y años delante de una serie de números que iban a determinar mi vida profesional, y supongo que la personal.
Un pequeño inciso antes de continuar, cuando digo apresuradamente, creerme que lo es, en apenas dos semanas (incluso me atrevería a decir menos tiempo) y con una beca de cuatro semanas para Dundalk (Irlanda), que me distrajo bastante de poder madurar esa decisión.
Cuando finalizó mi primer año en Granada, supe que tras ese periplo era hora de irme, no muy lejos, pero si a algún lugar que me diese la oportunidad de empezar de cero, de hacerme valer por mí mismo, sin la ayuda de nadie… fui a parar a Málaga, preciosa ciudad, en la cual maduré (supongo), viví experiencias irrepetibles y conocí a gente que nunca olvidaré por poco contacto que mantenga con ellos. Residía allí durante cuatro años, los que tardé en sacarme la carrera de Publicidad y RRPP en la Facultad de Ciencias de la Comunicación.
Hoy por hoy resido de nuevo en Granada, tenía una espinita clavada con ella, con poder vivir y disfrutar en ella tranquilamente, y ahora lo hago, pero algo dentro de mí me dicta que la impaciencia me puede, que de un día para otro sabré que el período que debía vivir aquí ya se ha cumplido, que ya es la hora de afrontar nuevos retos, y quizá en otro idioma.
Aquí adjunto mi cv actualizado:
curriculum-vitae-juan-jose-alvarez-martinez.pdf


























